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¿Por qué los sacerdotes visten de rosa este domingo?

  • Foto del escritor: Santuario San Judas Tadeo
    Santuario San Judas Tadeo
  • hace 14 horas
  • 2 Min. de lectura

14 de marzo

En el año litúrgico hay dos ocasiones en las que los sacerdotes católicos pueden vestir una casulla de color rosa o rosado. Aquí te lo explicamos.

1. El Domingo de Gaudete en Adviento

La primera ocasión es el tercer Domingo de Adviento o Domingo de Gaudete, palabra en latín que aparece en la Biblia y que significa “regocijo” o alegría. Este vocablo se utiliza en la antífona de entrada de la Misa que dice: “Regocíjense en el Señor siempre. Y otra vez les digo, ¡regocíjense! Que la gentileza de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca”.

Este día también se llama Domingo de la Alegría, porque ya se ha recorrido la mayor parte del Adviento, tiempo de conversión y preparación para la Navidad, que celebra el nacimiento del Niño Jesús.

Si bien el sacerdote puede usar la casulla rosa, su uso no es obligatorio, por lo que tiene permitido vestir la habitual casulla morada del tiempo de Adviento.

2. El IV Domingo de Cuaresma

La segunda ocasión en la que los sacerdotes pueden vestir la casulla rosa es el IV Domingo de Cuaresma, conocido también como Domingo de Laetare o Domingo de la Alegría.

Se le denomina así por las primeras palabras del Introito de la Misa: “Laetare Jerusalem”, que quiere decir “Alégrate, oh, Jerusalén”.

La Enciclopedia Católica (EC) explica que el Introito o Introitus de la Misa es el fragmento de un salmo con su antífona que se canta mientras el celebrante y los ministros entran a la iglesia y se acercan al altar.

En estricto, el jueves anterior al Domingo de Laetare es el que marca la mitad de la Cuaresma, que se transfiere a este día con una serie de signos que buscan alentar a los fieles en este tiempo penitencial, marcado por la oración, el ayuno y la limosna.

Otros signos de la alegría son las flores en el altar y la posibilidad de usar el órgano en Misa.

Esto, explica la EC, resalta “el contraste entre los demás domingos y el Domingo de Laetare, el cual es emblemático de las alegrías de esta vida, alegría comedida mezclada con un cierto rezago de tristeza”.


En estricto, el jueves anterior al Domingo de Laetare es el que marca la mitad de la Cuaresma, que se transfiere a este día con una serie de signos que buscan alentar a los fieles en este tiempo penitencial, marcado por la oración, el ayuno y la limosna.

Otros signos de la alegría son las flores en el altar y la posibilidad de usar el órgano en Misa.

Esto, explica la EC, resalta “el contraste entre los demás domingos y el Domingo de Laetare, el cual es emblemático de las alegrías de esta vida, alegría comedida mezclada con un cierto rezago de tristeza”.

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