Hoy es el Tercer Domingo de Pascua
- Santuario San Judas Tadeo

- hace 6 días
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Hoy, 19 de abril, la Iglesia celebra el Tercer Domingo de Pascua. Han pasado ya dos semanas desde el Domingo de Resurrección -el mayor de todos los domingos- y seguimos adentrándonos, paso a paso, en el tiempo litúrgico más importante del año, el Tiempo Pascual.
La Pascua es la gran celebración de la resurrección del Señor de entre los muertos. Esta celebración, que se prolonga durante cincuenta días, sigue siendo para la Iglesia como “un solo día”. Esta es una dinámica espiritual muy semejante a la que acabamos de vivir durante la Octava de Pascua, y que ahora ha de prolongarse, pasando por la Ascensión del Señor, hasta el domingo de Pentecostés.
El Tiempo Pascual es un periodo especial en el que los cristianos estamos invitados a vivir la alegría glorificada por la victoria definitiva de Cristo sobre el pecado y la muerte. Este gozo ha de expresarse frecuentemente a través de la aclamación ¡Aleluya!, muy presente en la liturgia, y que debemos hacer resonar en el día a día.
III Domingo de Pascua
La lectura del Evangelio está tomada del relato de Lucas, quien narra lo sucedido con los discípulos que van camino de Emaús (LC 24, 13-35) tras la muerte y resurrección de Cristo.
Dos de los discípulos van camino de Emaús hablando de la muerte de Jesús. Están profundamente entristecidos por lo sucedido. De pronto, Él se les aparece y camina con ellos, pero no lo reconocen. Mientras van de camino, Jesús les explica, a la luz de las Escrituras, que el Mesías debía sufrir antes de entrar en su gloria. Al caer la tarde, ambos lo invitan a quedarse y compartir los alimentos. Al partir el pan, lo reconocen y Él desaparece. Entonces regresan a Jerusalén para anunciar que Jesús ha resucitado y que lo reconocieron al partir el pan.
El Papa Benedicto XVI reflexionaba con ocasión del Tercer Domingo de Pascua del año 2012: “El camino que lleva a Emaús es el camino de todo cristiano, más aún, de todo hombre. En nuestros caminos Jesús resucitado se hace compañero de viaje para reavivar en nuestro corazón el calor de la fe y de la esperanza y partir el pan de la vida eterna” (Regina Caeli, III Domingo de Pascua 6 de abril de 2008).
Benedicto XVI destacaba la decepción de los discípulos de Emaús —expresada en la expresión de uno de ellos: “Nosotros esperábamos”—. Los discípulos sienten que todo ha sido un fracaso. Esa decepción o desánimo son como reflejos de la crisis de fe que también viven muchos cristianos hoy ante tantos problemas que aquejan a la humanidad. Sin embargo, la esperanza ha de permanecer viva. Ese camino de desilusión puede convertirse en un proceso de “purificación y maduración” de la fe. A través de la escucha de la Palabra y el encuentro con Cristo en la Eucaristía, es posible recuperar la fe más profunda, auténtica y firme, basada en la presencia real de Dios.
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