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Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo: Corpus Christi

  • Foto del escritor: Santuario San Judas Tadeo
    Santuario San Judas Tadeo
  • hace 5 días
  • 5 min de lectura

4 de junio


En la Solemnidad del Corpus Christi honramos y adoramos al Cuerpo de Cristo, dado a todos los hombres para alcanzar la salvación:

Fiesta del Corpus Christi


Solemnidad del Corpus Christi (Cuerpo y Sangre de Cristo) es la fiesta en la que la

Iglesia Católica y todos los fieles honramos y adoramos al Cuerpo de Cristo dado a todos los hombres para alcanzar la salvación. Jesús se hizo a sí mismo, Pan de Vida, para unirse con nosotros en Espíritu. La Eucaristía es la celebración del sacrificio pascual, en donde el mismo Jesús, se entrega como el cordero inmolado, derramando su sangre para el perdón de nuestros pecados. Aunque la fiesta del Corpus Christi es uno de los diez dias de precepto en el rito latino de la Iglesia católica, en algunos países, incluido Estados Unidos, la fiesta se ha transladado al domingo siguiente


Fiesta: Jueves después de la Santísima Trinidad, o Domingo posterior


Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, que con su alimento sagrado, Jesús ofrece un remedio de la inmortalidad y la promesa de la resurrección.


Historia del Corpus Christi


La Solemnidad del Corpus Christi, o la Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo (como se le conoce a menudo hoy en día), se remonta al siglo XIII.

En esta, se celebra algo muy grande:

la institución del sacramento de la Sagrada Eucaristía en la Última Cena.


El Jueves Santo, es también una celebración de este misterio, pero el carácter solemne de la Semana Santa, y el enfoque en la Pasión de Cristo el Viernes Santo, eclipsa un poco este aspecto del Jueves Santo.


En 1246, el obispo Robert de Thorete de la diócesis de Liège en Bélgica, a sugerencia de Santa Juliana de Mont Cornillon, quién desde muy jovencita, habia tenido una gran veneración al Santisimo Sacramento, y siempre añoraba que se tuviera una fiesta especial en su honor, convocó un sínodo e instituyó la celebración de la fiesta.


Desde Liège, la celebración comenzó a extenderse, y, el 8 de septiembre 1264, el Papa

Urbano IV emitió la bula "Transiturus" , que estableció la fiesta de Corpus Christi como fiesta universal de la Iglesia, y que se celebrara el jueves siguiente Domingo de la Santísima Trinidad.

A petición del Papa Urbano IV, Santo Tomas de Aquino compone las oraciones oficiales de la Iglesia, para esta fiesta. Esta composición de Santo Tomás, es ampliamente considerada como una de las más bellas de las tradiciones del Breviario Romano (el libro oficial de la Oración del Oficio Divino o Liturgia de las Horas)


Siglos después de que esta celebración se haya extendido al culto de la Iglesia universal, se le incorporaba una procesión eucarística, en la que la Sagrada Hostia es llevada por toda la ciudad, acompañada por himnos y letanías.


Los fieles veneraban al Cuerpo de Cristo (Corpus Christi) mientras la procesión pasaba a través de las distintas calles. En los últimos años, esta práctica casi ha desaparecido, aunque algunas parroquias todavía mantienen una breve procesión alrededor de la parte externa de la iglesia parroquial.

Mientras que la fiesta del Corpus Christi es una de las diez fiestas de precepto en el rito latino de la glesia Católica, en algunos países, entre ellos Estados Unidos, la fiesta ha sido trasladada al domingo siguiente.


Corpus Christi invita a la Gracia y al Llamado


La participación de esta solemnidad puede tener una doble invitación para el cristiano: una

invitación a la gracia y una invitación al llamado.


1. Invitación a la Gracia


La participación en la Eucaristía es un momento de gracia. Nosotros "participamos" y compartimos en el gran misterio de amor que Cristo ha hecho por todos nosotros. Nuestra salvación no es algo que ganamos o logramos, la salvación es para todos.

El perdón de Dios es algo que recibimos como un regalo. Al participar en la Eucaristía recordamos, y también experimentamos de una manera real, lo que Dios ha hecho en su eterno amor por nosotros, a través de su Hijo Jesucristo.

Participar en la celebración del cuerpo y la sangre de Cristo es hacer algo más que tomar

y comer su cuerpo, es un momento de alabar a Dios y dar gracias por este precioso don inmerecido.


2. Invitación al Llamado


La participación en el cuerpo y la sangre de Cristo es también un llamado a participar de su vida. El Evangelio nos habla, repetidamente, de la importancia de reconocer a Dios y a Jesús como la fuente de nuestra propia vida.


  • "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes" (Juan 6,53)

  • "Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivira por mí". (Juan 6,57)


Para estar vivo con la vida de Cristo, debemos de estar animados a vivir una vida íntegra marcada por su camino de vida. Ver a Dios y a Jesús como la fuente de nuestra vida, es una invitación a hacer camino, a ser testimonios y al mismo tiempo, ser transtormados por su amor.

Importancia del Corpus Christi


La importancia de la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, no es, de ninguna manera, exagerada. Es el centro de nuestra fe. Es Jesús, realmente presente entre nosotros, y que ha decidido quedarse a vivir en este sagrado sacramento.

Todos los cristianos, estamos invitados a apoyar la procesión del Corpus Christi en nuestra comunidad, y animar a otros a hacer lo mismo. Seamos testigos de nuestra fe y seamos testigos de Cristo crucificado, Cristo resucitado, y Cristo presente en el Santísimo Sacramento.


La Eucaristía estimula y fortalece la fe y nuestra relación con Dios. Corpus Christi refleja el intenso amo que tenemos por la Sagrada Eucaristía. Acudamos a Él, siempre y con gran devoción para gran aprovechamiento de nuestras almas.


La fiesta del Corpus Christi es un momento en el que el Señor en el Santísimo Sacramento está expuesto no solo a los fieles católicos, sino a todo el mundo. Este es un momento propicio, en el que vivimos un tiempo de sufrimiento, para que los católicos puedan mostrar su amor por Cristo en la Presencia Real, honrándolo de una manera muy pública a través de la atención con misericordia a los enfermos. También es una forma maravillosa en la que podemos mostrar nuestro amor por el prójimo, acercando a Nuestro Señor y Salvador a ellos.


Oración por el Corpus Christi


Padre de misericordias, por la voluntad de hacer presente en nuestro mundo tu infinito amor mostrado en la Sagrada Eucaristía, nuestro Señor Jesucristo, te adoramos viviendo entre nosotros en el Sacramento de tu Cuerpo y tu Sangre.

Acudimos a ti hoy, te damos gracias por el regalo de tu Santo Cuerpo y Sangre, a través del cual nos fortalecemos en cuerpo, alma y mente.

Prometemos solemnemente que te ofreceremos nuestro amor indiviso y también el servicio a nuestros hermanos y hermanas, como es tu santa voluntad, en el servicio amoroso de ese reino donde vives con el Padre y el Espíritu Santo, un Dios por siempre y para siempre. Amén.


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