Oración del día
- Santuario San Judas Tadeo

- 7 feb
- 2 min de lectura
Bendecido sábado!!
Buenos días!!

Hoy levanto mi cuerpo de la cama y mi alma la elevo ante ti, Santísima Virgen de mi vida, que felicidad sienten mis ojos al abrirse un nuevo día con mi mente limpia de perturbaciones y agradecido con Dios y contigo por la primera bendición del día.
Gracias infinitas por la salud que me das, por la oportunidad de abrirse nuevos horizontes en mi vida con la llegada de un nuevo amanecer, gracias por el aire que respiro y el sol que me calienta, por la comida que me alimenta y por el abrigo que me da cobijo; gracias también por el techo que me protege, por el trabajo que me provee finanzas, por la familia que me rodea y me ama, y sobre todas las cosas por estar siempre conmigo mi adorada Virgen María.
No permitas dulce madre, que ninguna enfermedad toque mi humanidad ni la de mis seres queridos, no permitas que las acciones del maligno se acerquen a mí, aleja todo mal que quiera tocarme y toda persona que quiera herirme.
Extiende tu Santo Manto sobre mi casa, sobre mi hogar, que sea como una coraza que me cubra de todo, y cuando salga de casa, conviértete en mi abrigo, que camine de tu lado y pueda sentir la presencia de tu esencia en cada paso que doy.
Todos y cada uno de los días de mi vida pongo mis acciones en tus santas manos, cada mañana me inclino ante ti para dejarte mi oración y recordarte lo mucho que te amo y confío plenamente en tu poder de protección y de conceder cualquier milagro.
Hoy solo quiero mi Dulce Madre, iniciar este bello día con buen pie, que vayas derramando bendiciones en mi camino para que pase recogiéndolas como las flores de un bello jardín. Bendice mi día, hoy, mañana y siempre.
Amén.
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