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Lectura del día

  • Foto del escritor: Santuario San Judas Tadeo
    Santuario San Judas Tadeo
  • 4 ago
  • 2 min de lectura

5 de agosto


PRIMERA LECTURA


Yo te amo con amor eterno.

Del libro del profeta Jeremías: 31, 1-7

“En aquel tiempo, dice el Señor, yo seré el Dios de todas las tribus de Israel y ellas serán mi pueblo.

El pueblo de Israel, que se libró de la espada, halló misericordia en el desierto y camina hacia el descanso; el Señor se le apareció de lejos”.

Esto dice el Señor: “Yo te amo con amor eterno, por eso siempre me apiado de ti. Volveré, pues, a construirte y serás reconstruida, capital de Israel. Volverás a tocar tus panderos y saldrás a bailar entre músicos y coros; volverás a plantar viñas en los montes de Samaria y los que las planten, las disfrutarán. En la montaña de Efraín gritarán los centinelas: ‘¡Ya es de día! ¡Levántense y vayamos a Sión, hacia el Señor, nuestro Dios!’”.

Esto dice el Señor: “Griten de alegría por Jacob, regocíjense por el mejor de los pueblos; proclamen, alaben y digan: ‘El Señor ha salvado a su pueblo, al grupo de los sobrevivientes de Israel’”.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Jeremías 31

R. El Señor será nuestro pastor.

∙ Escuchen, pueblos, la palabra del Señor, 

y anúncienla aun en las islas más remotas: 

“El que dispersó a Israel lo reunirá, 

y lo cuidará como el pastor a su rebaño”. R. 

∙ Porque el Señor redimió a Jacob 

y lo rescató de las manos del poderoso. 

Ellos vendrán para aclamarlo al monte Sión 

y vendrán a gozar de los bienes del Señor. R. 

∙ Entonces se alegrarán las jóvenes, 

danzando; se sentirán felices jóvenes y viejos, 

porque yo convertiré su tristeza en alegría, 

los llenaré de gozo y aliviaré sus penas. R. 


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Lc 7, 16

R. Aleluya, aleluya.

Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. R.


EVANGELIO


Mujer, ¡qué grande es tu fe!

Del santo Evangelio según san Mateo: 15, 21-28

En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: “Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”. Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: “Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros”. Él les contestó: “Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”.

Ella se acercó entonces a Jesús y, postrada ante él, le dijo: “¡Señor, ayúdame!”. Él le respondió: “No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. Pero ella replicó: “Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Entonces Jesús le respondió: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”. Y en aquel mismo instante quedó curada su hija.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


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