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Lectura del día

  • Foto del escritor: Santuario San Judas Tadeo
    Santuario San Judas Tadeo
  • hace 3 horas
  • 2 Min. de lectura

14 de marzo


PRIMERA LECTURA


Yo quiero amor y no sacrificios.

Del libro del profeta Oseas: 6, 1-6

Esto dice el Señor: “En su aflicción, mi pueblo me buscará y se dirán unos a otros: ‘Vengan, volvámonos al Señor; él nos ha desgarrado y él nos curará; él nos ha herido y él nos vendará. En dos días nos devolverá la vida, y al tercero, nos levantará y viviremos en su presencia.

Esforcémonos por conocer al Señor; tan cierta como la aurora es su aparición y su juicio surge como la luz; bajará sobre nosotros como lluvia temprana, como lluvia de primavera que empapa la tierra’.

¿Qué voy a hacer contigo, Efraín? ¿Qué voy a hacer contigo, Judá? El amor de ustedes es como nube mañanera, como rocío matinal que se evapora. Por eso los he azotado por medio de los profetas y les he dado muerte con mis palabras. Porque yo quiero amor y no sacrificios, conocimiento de Dios, más que holocaustos”.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 50

R. Misericordia quiero, no sacrificios, dice el Señor.

∙ Por tu inmensa compasión y misericordia, 

Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas. 

Lávame bien de todos mis delitos, 

y purifícame de mis pecados. R.

∙ Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios 

y si te ofreciera un holocausto, no te agradaría. 

Un corazón contrito te presento, 

y a un corazón contrito, tú nunca lo desprecias. R.

∙ Señor, por tu bondad, apiádate de Sión, 

edifica de nuevo sus murallas. 

Te agradarán entonces los sacrificios justos, 

ofrendas y holocaustos. R.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Cfr. Sal 94, 8

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Hagámosle caso al Señor, que nos dice: “No endurezcan su corazón”. R.


EVANGELIO


El publicano regresó a su casa justificado y el fariseo no.

Del santo Evangelio según san Lucas: 18, 9-14


En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás:

“Dos hombres subieron al templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ‘Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias’.

El publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar los ojos al cielo. Lo único que hacía era golpearse el pecho, diciendo: ‘Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador’.

Pues bien, yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado y aquél no; porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.

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